Poesía

AMÉ LAS DESAPARICIONES

        AMÉ LAS DESAPARICIONES Amé las desapariciones y ahora el último rostro ha salido de mí. He atravesado las cortinas blancas: ya sólo hay luz dentro de mis ojos.

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DIVÁN EN NUEVA YORK

        DIVÁN EN NUEVA YORK Tú en la tristeza de los urinarios, ante las cánulas de bronce (amor, amor en las iglesias húmedas); ah, sollozabas en las barberías (en los espejos, los agonizantes estaban dentro de tus ojos): así es el llanto. Y aquellas madres amarillas en …

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ESTAR EN TI

        ESTAR EN TI Yo no entro en ti para que tú te pierdas bajo la fuerza de mi amor; yo no entro en ti para perderme en tu existencia ni en la mía; yo te amo y actúo en tu corazón para vivir con tu naturaleza, …

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LIBERTAD EN LA CAMA

      LIBERTAD EN LA CAMA Todos los días salgo de la cama y digo adiós a mi compañera. Vena: cuando me pongo los pantalones, me quito la libertad. Cuando llega la noche, otra vez vuelvo a la cama y duermo. A veces sueño que me llevan con las …

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NIEVE

      NIEVE Retrocede, combate hacia atrás, corazón mío. Cíñete al amor, queda activo en cuerpos, en materiales amantes. Olvida la nieve, vive con los tuyos, desciende a la ternura. Este es tu país. ¡Oh la sed, oh la sed! ¿Por qué este mismo fuego me empuja hacia la …

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Tu cabello encanece entre mis manos

Tu cabello encanece entre mis manos y, como aguas silenciosas, nos abandonan los recuerdos. siento la frialdad de la existencia pero tu olor se extiende en las habitaciones y tu lascivia vive en mi corazón y entra mi pensamiento en tus heridas.

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          TÚ Caer en un rostro, existir con su respiración y con su boca… Cuando tú estabas en peligro; tú gritaste, mas fue en la garganta de otro ser humano; se levantó tu cuerpo y fue en los brazos de otro ser humano. Entonces comprendías. Y …

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Existe el mar en las ciudades blancas

Existe el mar en las ciudades blancas, coágulos en el aire dulcemente sangriento, sábanas en la serenidad. Existen los perfumes inguinales, lenguas en las heridas femeninas y el corazón está cansado. Entra con tus campanas en mi casa, pastora ciega, sin embargo, como si no tuviera la dulzura su fin …

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